domingo, 29 de diciembre de 2013

Sorpresa!!!

Cruzar el charco, más de 8.000km de distancia, para dar la mayor sorpresa que he dado en mi vida no tiene precio. Como tampoco al ver la cara de mi familia cuando me vio a aparecer por la puerta de casa volviendo por Navidad, aunque sea por dos semanas, sin tener la remota idea que iba a llegar... No tiene precio. Como tampoco el poder reencontrarme con algunos amigos y compartir la vida de todos estos meses; recibir la llamada, entre otras... de unos amigos que son padres primerizos desde hace poco tiempo; así como pasar una mañana en ACOMAR (una asociación que atiende a personas “sin techo”, yo digo “sin hogar”), desde una clara opción por y con los pobres en Alicante… Tampoco tiene precio. Son de esos momentos, mejor dicho, de esos encuentros que te llenan de vida porque es en ellos en los que se comparte la vida y se multiplica.

Precisamente es desde la misma clave que he aprendido y practico en Nicaragua, la de dejarme llevar y sorprender por lo que acontece, valorando lo pequeño e procurándome dejar atrapar por el amor que encierra cada detalle de la vida de cada día.


Estos días, como este adviento, están siendo un verdadero regalo, disfrutándolos con la familia, con algunos amigos/as y con encuentros inesperados de los que uno intuye que son semilla del Reino, porque contribuyen desde lo insignificante a construir una humanidad nueva, mejor, más humana. Descubrir la VIDA en la vida, despertarse y acoger el misterio que encierra en sí misma: Jesús mismo que no deja de nacer en el pesebre de nuestro corazón, en lo que muchas veces nos apena, avergüenza y nos parece de que no tiene valor. Por cierto, con este deseo… ¡FELIZ NAVIDAD! Ahora sí, que no os lo había dicho hasta ahorita.

Comparto a modo de regalo esta oración que escuche el otro día, siendo de esas palabras en las que me siento muy identificado en lo que han sido diferentes momentos y situaciones vividas, y en ocasiones compartidas, en estas últimas semanas.

Me alegro por quien sale del lodo y recobra la esperanza.
Por el hombre que aprende a amar
escribiendo una historia llena de cotidianeidad
y algún que otro instante mágico.
Por ti, que das a Dios una oportunidad,
y por ella que no se deja vencer ante lo injusto.
Me alegro por aquel que planta cara al miedo;
por ese otro que perdona y sigue adelante.
Por mí, porque amo, y río, y lloro, y creo, y dudo… y estoy vivo.
Y porque nunca estamos solos, me alegro contigo, Dios con nosotros.

En estos momentos si cuando abro mi corazón se me llena de alegría al contar y encontrar una pasión: Nicaragua y todo lo vivido en este año, no exento de dificultades, no deja de ser un regalo al igual que todo el tiempo que tengo por delante… La vida misma es un regalo.

Como regalo también ha sido la oportunidad de poder estar pasando la Navidad con mi familia. Aún así no me olvido de mi otra familia, la que he dejado por estas semanas en Nicaragua. Así como tampoco de cuántos jóvenes españoles que ha causa de la crisis han tenido que migrar y no han podido venir a sus casas por Navidad. ¡Cuánto más los migrantes de otras nacionalidades que también por falta de recursos, o simplemente por no contar con una visa llevan años sin poder abrazarse, reír y llorar con su familia!


Por último, os invito a ver este video realizado por mi amigo Mario, que lleva igual que yo casi un año en Santiago de Chile. A través del mismo ofrece algunas claves de su experiencia que no tienen desperdicio, entre las cuales me siento muy identificado, al igual que en tantas cosas que compartimos en nuestra amistad. Espero que os guste y me ayude un poquito más a seguir compartiendo contigo (con vos, para mis amigos/as nicas que también leen estas líneas jajaja). Quien os quiere. ¡Feliz Navidad y próspero año nuevo!

sábado, 21 de diciembre de 2013

¿Voluntario?


El pasado 5 de diciembre recordamos en Samaritanas el Día Internacional del Voluntariado. Aquí adjunto una foto de la feria del voluntariado en la que participamos como Proyectos CEB. Nunca es tarde para compartirlo, más si hablamos de voluntariado, de entrega gratuita, de dar y recibir sin ningún interés. Algo de lo que suena muy bonito escuchar en estos días: solidaridad, familia… Pero que puede ser realidad todos los días del año, no dejando que sean palabras vacías, sino vivas.

Dicen por ahí que el “mundo es de aquellos que sueñan despiertos”, y qué razón tienen. ¿Acaso el adviento no nos invita a estar despiertos, a estar en vela para dejarnos encontrar, convertirnos para dejarnos transformar y así transformar la realidad? El tiempo de adviento y Navidad puede ser para nuestras vidas una oportunidad una profunda invitación a la confianza y a la esperanza. Hoy día, donde muchas veces todo se mide y calcula en función de un beneficio ¿puede haber algo más revolucionario que entregar gratuitamente el propio tiempo y capacidades para tratar de construir un mundo mejor, diferente? Por todo ello, siempre es necesario pedir serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar por mí mismo; valor para cambiar aquellas que dependen de mí y sabiduría para hallar la diferencia entre las dos.


Gloria Fuertes a modo de este mensaje y pregón recuerda las tareas de tantas personas en el mundo, que con su tiempo y con su vida, acercan los cielos nuevos y la tierra nueva en la que habite la justicia:

“Yo quiero despertar vocaciones para que la gente se haga voluntaria. Ser voluntario es ser profundamente humano. Ser voluntario es acudir a la calle, a la casa, a la cárcel, al barrio del pueblo hay un ser que sufre. Ser voluntario es entrar en el corazón de los que lo pasan mal. Cuando el voluntario visita a alguno que está solo, le cura la soledad. Cuando le habla, le ayuda, le escucha y le acompaña: el solitario mejora su soledad, que es junto con otras, la enfermedad de los ancianos. El voluntario trabaja gratis, no gana nada. Yo no quiero negarlo, pero el voluntario gana muchísimo. Gana el placer de ser útil, la sonrisa de un anciano o de un enfermo, el abrazo de un niño sin padres, la amistad y el afecto de un preso. El voluntario sabe que el camino de su vocación, escogida libremente, es ir donde vive el dolor. El dolor físico o psíquico le espera y tiene que ir lleno de ilusión, alegría, comprensión y amor, tesoros espirituales que si no se tienen no se puede dar. El dolor puede ser destruido por el amor, no solo por la farmacia. Hacerse voluntario es también salvarse del aburrimiento, salvarse de la vulgaridad, de la rutina, del materialismo. Y os hace sentiros libres, solidarios, amables, importantes, “medicina” que cure al de la “historia”. Os pido que contagiéis este “virus” de bondad que tenéis a vuestros amigos y amigas, para que ellos también sean voluntarios. Más que un gran premio de la lotería, más que un premio Nobel de lo que sea, es lo que recibe el voluntario cada noche cuando se va a dormir: es lo que recibe el voluntario que durante unas horas al día a alegrado a una persona triste, ha hecho sonreír a un enfermo, ha paseado en su silla de ruedas a una persona que no puede valerse. El premio del voluntariado es que pasa a ser un artista. El voluntario no ha pintado un cuadro, no ha hecho una escultura, no ha creado una música, no ha escrito un poema, pero ha hecho una obra de arte con sus horas libres. Todavía hay milagros, milagros demostrables, que los hacen, los hacéis y los harán los nuevos voluntarios”.

Aquí os regalo por último un vídeo especial, realizado por Entreculturas como presentación de VOLPA; en el cual no solo sale gente que quiero, sino que refleja un sueño que es realidad, mi realidad de cada día. Ya que muchas de las personas y los rincones son de mi querida Nicaragua, Managua, Valle Dulce. Además de los comentarios y compartir de Mari Cruz y Bene, entre otros, que ayudan a explicar lo que significa vivir así. Algo más que una experiencia de vida, es la VIDA misma. (Aquí tenéis el enlace).

http://www.youtube.com/watch?v=-J_pBGUl3GM

lunes, 9 de diciembre de 2013

Gritería


“¿Quién causa tanta alegría? ¡La concepción de María!” “¡Viva María, viva!” Estos fueron los principales gritos que se lanzaron, acompañados por melodiosas canciones dedicados a María. Cantar y gritar se fusionan como una eclosión de júbilo y alegría, que muestra la devoción de los y las nicaragüenses a María. Dando como resultado: La Gritería. Una de las fiestas más importantes y sentidas del pueblo, en la que se muestra su profunda fe.


Sin dejar de explotar los petardos y cohetes, todo el mundo, el día 7 de diciembre por la noche, se lanza a la calle a visitar los diferentes altares que hay en las casas. Donde las familias que viven en ellas tienen preparados un sin fin de regalos para todos aquellos que le gritan a la virgen en su altar. Repartiendo así panas (tupper wares de todos los tamaños), azúcar, sal, ayote con miel (calabaza en miel), arroz, frijoles, avena, cañas de azúcar, pasta, dulces… Así hasta medianoche y continuando el día siguiente reuniéndose las familias en sus casas rezando y compartiendo su amor a la Virgen.

Qué fiesta en la que se comparte sin conocerse en la mayoría de los casos, en la que la devoción va a acompañada con una libre solidaridad entre todos. Fiesta que se viene preparando durante todo el año ahorrando para este compartir. Y en los 9 días anteriores la gente se va reuniendo, cada día en una casa, para rezar y cantarle a la virgen. Llegando así hasta el día de su fiesta celebrada tal y como os cuento.


Y en medio de esta celebración siento que no podía dejar de nacer mejor día que este. Así es, que gran suerte poder compartirlo con toda esta alegría. En la que mi comunidad vino a desayunar a casa, despertándome cantando “Estas son las mañanitas”; acompañando a Jenny en el bautizo de su sobrina; una comida maravillosa con mis compañeras de casa con una piñata sorpresa 100% reciclada; un queque (pastel) preparado por una de las mujeres del Proyecto (que sin duda tenía un sabor especial por todo lo que significa) o quedar por la noche con unos amigos/as… y más de una sorpresa más. Son de esas cosas que no tienen precio. Ha sido un cumpleaños especial para mí, en el que no solo en este día me siento muy querido, sobre todo por las personas que coincidimos cada día: en nuestra casa, en nuestra Comunidad, en nuestro Proyecto Samaritanas, en las CEBs. Gracias, Señor Jesús, por este regalo, el regalo de mi vida. La vida de cada día, partida y repartida, compartida; en la que no quiero que dejes de sorprenderme y estar abierto para ello, porque siento que Tú vas conmigo. Vos sos la Vida misma.


Por último también, a modo de despedida, comparto con vosotras y vosotros esta oración con la cual me he sentido muy identificado en esta última semana:

Yo te saludo, María, porque el Señor está contigo: en tu casa, en tu calle, en tu pueblo, en tu abrazo, en tu seno.

Yo te saludo, María, porque te turbaste - ¿Quién no lo haría ante tal noticia? – mas enseguida recobraste paz y ánimo y creíste a un enviado cualquiera.

Yo te saludo, María, porque preguntaste lo que no entendías – aunque fuera mensaje divino – y no diste un sí ingenuo ni un sí ciego, sino que tuviste diálogo y palabra propia.

Yo te saludo, María, porque concebiste y diste a luz un hijo, Jesús, la vida; y nos enseñaste cuánta vida hay que gestar y cuidar si queremos hacer presente a Dios presente en esta tierra.

Yo te saludo, María, porque te dejaste guiar por el Espíritu y permaneciste a su sombra, tanto en tormenta como en bonanza, dejando a Dios ser Dios y no renunciando a ser tú misma.


Yo te saludo, María. ¡Hermana peregrina de los pobres de Yahvé, camina con nosotros, llévanos junto a los otros y mantén viva nuestra fe!

domingo, 1 de diciembre de 2013

50, 40, 50


“Dichosos los pies del mensajero que traen la buena noticia a los pobres y oprimidos“. Enmarcados en esta cita el pasado domingo celebramos una gran fiesta. Un gran número de personas de las Comunidades de Managua como del resto del país se juntaron en la Casa Pastoral para celebrar un aniversario especial. Se trataba de los 50 y 40 años como sacerdotes de Arnaldo Zenteno y Donald Mendoza, y los 50 años de John Mulligan como jesuita. Toda una muestra de cariño hacia los tres, que desde hace décadas llevan acompañando a las Comunidades Eclesiales de Base en diferentes momentos y espacios, especialmente Arnaldo.


Toda la celebración fue una expresión de gratitud hacia sus personas y dedicación en todo este tiempo. Desde la eucaristía celebrada, compartida y participada como siempre, pero con el testimonio de cada uno. Los números culturales llenos de bailes folklóricos y las palabras dedicadas por diferentes Comunidades y personas que han sentido más de cerca su presencia. Por no decir los diferentes detalles, regalos y reconocimientos que recibieron en diferentes momentos de la tarde.


Sus vidas representan para muchos de los que somos de las Comunidades un testimonio vivo de entrega y de cercanía en todo momento, como también en los años de guerra en los ‘80. Siendo un ejemplo del anuncio y denuncia que exige el evangelio, posicionándose y viviendo siempre al lado de quienes menos tienen y más sufren. Creo que sus vidas se pueden resumir en una frase que sintetiza Arnaldo de su vida con las Comunidades: “Un amor apasionado y una esperanza inquebrantable”. De este modo los sentimos como transmisores y mensajeros de Jesús, como constructores de su reino basado siempre en el amor, la verdad, la paz y la justicia.

Seguimos compartiendo ahora a través de este poema que escribió Arnaldo, así como el video que se les preparó para este día.


SER SACERDOTE HOY,
COMO AYER, COMO SIEMPRE,
ES SER HOSTIA VIVA,
ES ROMPERSE EN MIL TROZOS
PARA OFRECER
Y SER OFRECIDO,
PARA COMPARTIR
Y SER COMPARTIDO,
CON CRISTO,
PAN VIVO,
ALIMENTO INAGOTABLE
DE MI PUEBLO.

SER SACERDOTE HOY,
ES VIVIR CON USTEDES,
LA MISERICORDIA DE DIOS,
SU AMOR Y SU PERDÓN,
Y UNA PASION QUE NOS QUEMA LAS ENTRAÑAS
LA JUSTICIA Y EL AMOR.

SER SACERDOTE HOY,
ES SIMPLEMENTE UN REGALO,
UNA ALEGRÍA,
UN AGRADECIMIENTO SIN MEDIDA
UN COMPARTIR LA VIDA CON USTEDES
Y OFRECERLA CON CRISTO
EN EL ALTAR DE LA VIDA