lunes, 8 de septiembre de 2014

"Em-papado"


La visita de mi familia en estas semanas pasadas fue uno de esos regalos que no tienen precio. El hecho de poder compartir todos estos días fue un regalo. Mis padres y mi hermano David estuvieron aquí desde el 11 al 28 de agosto, pudiendo compartir la realidad del día a día, poniéndole rostro y nombre. Así como también que pudieran conocer otros bonitos lugares de Nicaragua, comprobando el fuerte contraste que conforma este pequeño país, en todos los sentidos.


En la primera semana, yendo sin prisa pero sin pausa y venciendo al cansancio; estuvieron fundamentalmente en el Proyecto Samaritanas, pudiendo conocer su actividad y sobre todo a mis compañeras y algunas de las mujeres, niños/as y adolescentes que participan del mismo. Acercándose de este modo un poquito a su realidad. Llegando mi madre hasta brindar un taller sobre el ciclo menstrual, con la ayuda de Andrea y Cristina, voluntarias de Setem Madrid que estuvieron con nosotros el mes pasado también.


También en estos primeros días pudieron alternar y conocer los otros proyectos por la vida de las CEB de Managua, (ya conocidos por vosotros/as en entradas anteriores). Así como participar en algunos espacios y momentos de las Comunidades, de este modo participamos en la celebración de las Comunidades de Masaya, en la reunión de los lunes de las Comunidades de Managua, de la vida cotidiana de Valle Dulce o de un encuentro musical organizado por el bueno de don Luciano en su Comunidad de la Nicarao, también en Managua. Como también participar en la Eucaristía en el Centro Cultural de Batahola Norte.



No solo nos quedamos en Managua. También fuimos a León donde conocimos sus calles, casas e iglesias de origen colonial, su catedral que es patrimonio de la humanidad y visitar el Pacífico desde la costa de Poneloya, gracias a mi amiga Alicia, con quien pudimos compartir también el almuerzo en su casa y con su madre doña Teresa. De igual modo nos pasó en Masaya con Kora y su familia, pudiendo antes disfrutar mi hermano de unas clases con el artesano que le hizo la marimba. También en Masaya pudimos asistir a una de las verbenas de folclore y del mercado de artesanías. Y antes de visitar Granada, otra de las ciudades importantes del país, fuimos a disfrutar de la Reserva Natural Montibelli en Ticuantepe, cercano a Managua, pueblo de María de Lourdes y de Tina. Allí pudimos compartir la naturaleza el equipo de Samaritanas, aprovechando para despedir a Bene. Compañera de Entreculturas que nos visitó también el pasado mes, ella estuvo también en Samaritanas los dos años anteriores a llegar yo.


Muchos de los lugares que estamos mencionando ya los hemos compartido de igual modo en entradas anteriores, como es el caso de Granada. Allí además de recorrer sus calles, visitar un museo dedicado al chocolate, pudimos acercarnos a las isletas. Y de Granada fuimos a la isla de Ometepe, totalmente relajante, totalmente paradisíaco. Donde pudimos bañarnos no solo en el gran lago Cocibolca, sino también rejuvenecer en las piscinas de agua volcánica de Ojo de Agua.


Por último nos fuimos para el norte del país, a Matagalpa, concretamente a la Reserva Natural de Selva Negra. De este lugar sí que no os he hablado. Se trata de… mejor ver este video:


Todos estos lugares nos ofrecieron la panorámica de contrastes naturales que posee Nicaragua, uno de los países con más biodiversidad del mundo. No siendo los naturales los únicos contrastes, sino también la realidad humana de cómo vive la gente, y en particular de la pobreza. Lo cual nunca es fácil y no deja de ser una confrontación que se puede vivir de diferentes maneras y tomar de igual modo actitudes diversas ante la misma. Pero nunca ser indiferentes. No es fácil y así lo comprobó mi familia, al igual que querer comprender toda una cultura en tan poquito tiempo. Para poder hacerlo es necesario desaprender y aprender una nueva mirada, que vaya más allá de nuestros patrones. Pero al mismo tiempo y en el tiempo que estuvieron, siento que había siempre un continuo cuestionamiento de fondo, no solo como creyentes, sino ya como personas, seres humanos… ¿Qué hacemos de la pobreza? ¿Qué hacemos del pobre pobre? Como dice el comprometido y veterano obispo en Brasil, Dom Pedro Casaldáliga. ¿Podemos vivir sin compasión, sin preocuparnos “de sentir con” quien menos tiene y más sufre? ¿Podemos vivir nuestra vida dejando de ser prójimos, es decir, sin ser próximos con quien más lo necesita en nuestros barrios, ciudades… nuestro mundo? Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Mt. 5, 3.



Despedirse no es fácil, como todas las despedidas, más cuando se está tan lejos. Pero no hay que dejar de valorar lo bueno que fue que pudiéramos compartir todos estos días, siendo partícipes aunque fuera un poquito de esta realidad, mi realidad presente durante todo este tiempo que llevo abriendo esta pequeña ventana al mundo de La Quinta. Mi hermano David lo resumió bien fácil al despedirse, en sus palabras: Ojalá pudiéramos con una grúa llevarnos Valle Dulce, a Arnaldo y la UCA (Universidad Centroamericana) y al Proyecto Samaritanas. ¡Qué sencillo suena! ¿Verdad? Siento que esa grúa existe… se llama corazón.

domingo, 24 de agosto de 2014

30 monedas

Hace tiempo, no recuerdo cuanto, hablando con Doribel al comenzar una de nuestras reuniones de Comunidad, surgió un comentar sobre la “solidaridad”. En sus palabras y en su pobreza, como la de todos/as en mayor o menor medida de quienes conforman nuestra Comunidad, surgió para mí una gran lección sobre lo que significa solidaridad.

Días antes habíamos tenido una comida compartida, que se cocinó en su casa, en medio de la preparación ella salió del interior de la misma con un pipián (calabacín) cortado a rodajas ofreciéndoselo a todas las personas presentes allí… En ese momento de la conversa, en la antes mencionada reunión, nos compartió lo que significaba solidaridad para ella. De las palabras que recuerdo, nos dijo que solidaridad no era dar lo que nos sobra sino de lo mejor que tenemos, de lo que somos, al que llega a nuestra casa. A veces de lo único que disponemos en ese momento. ¿Sino qué mérito tiene? Ejemplo fue ese mismo pipián que nos ofreció, compartiéndome entre un susurro que era de lo poco que tenía en su casa ese día, partiéndolo y repartiéndolo entre todos/as. Lo poco basta, cuando se comparte con generosidad.

Acontecimiento que me recuerda cuando Jesús pone de ejemplo precisamente a una pobre viuda que echa en las ofrendas lo poco que tiene, dos moneditas, mientras unos ricos depositan sus ofrendas también… Ha echado más que todos ellos, porque todos ésos han dado de lo que les sobra, mientras ella, no teniendo recursos, ha echado todo lo que tenía para vivir (Lc. 21, 1-4). ¿Será más fácil vivir el evangelio entre los pobres? Siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, ustedes dejaron de hacerlo a mí (Mt. 25, 45).

El otro día mi amiga Lucía, voluntaria catalana que ha regresado a Nicaragua este invierno (verano en España), me prestó un libro, sobre un padre escolapio Chinchachoma que vive desde hace décadas en México, señalando una muy interesante reflexión después del encuentro con una adolescente en situación de Explotación Sexual Comercial. Después de haber escuchado el padre su historia la llevó a un lugar apartado para hablar más tranquilamente con ella y al final de su coloquio le pidió que le bendijera, dando lugar al sugerente diálogo: “Yo ¿qué bendición tengo?”. “Tú, una que yo no tengo”. “¿Cuál?” preguntó asombrada. “Pues la de la venta”. “¿Cómo la de la venta?”. “Sí, al Cristo lo vendieron”. “A poco”, dijo ella. “Sí lo vendieron en 30 monedas de plata”. “¿Cómo a mí?”, preguntó ella. “Sí, como a ti”, le respondí. “Una esclava, una vieja, en tiempos de Jesús costaba eso, 30 monedas de plata”. La niña reía, se sentía amada. El Cristo estaba con ella, aún añadí más. “¿Sabes cómo lo vendieron?”. “No”. “Con un beso”. “Con un beso”, me preguntó. “¿Cómo a mí”. “Sí, con un beso. Se acercó Judas y lo besó. El beso fue la señal”. “¿Cómo a mí?”. Era la niña un gozo del alma al sentirse amada con su historia toda. “Jesús se quejó. No, no se quejó de la venta, se quejó del beso”. “Con un beso me entregas”. Me miró. “Ah, pues si puedo bendecirte, Él está conmigo”.


Dedicado a todas las mujeres y niñas, en especial a las adolescentes explotadas sexualmente o de mujeres adultas en situación de prostitución en Managua que acompañamos desde Samaritanas, no siendo las únicas. Situación que muchos llaman la profesión más antigua de la historia, nosotros/as: la violencia más antigua de la historia.

Nunca ha sido nuestro interés saber cuánto pueden llegar a ganar, sino su situación y los motivos que las mueven a salir cada noche a la calle. Las necesidades son muchas y dentro de la intencionalidad del Proyecto de brindarles una atención integral siempre hace falta más. Últimamente la carencia que más se está sintiendo, entre otras, es la falta de fondos para medicamentos. Contamos con bonos médicos para que las mujeres puedan pasar consulta y examinar su salud, pero hay veces que no alcanzamos con toda la medicación que requieren en su vulnerable salud. Por ello y por otras necesidades os dejo con mi amiga y compañera Cynthia, que hace unos meses editó un video con este propósito. (Aquí el enlace).

https://www.youtube.com/watch?v=XkQXeCmT9l4

No es mi propósito asaltar a nadie pero si pedir, aunque sea humilde, vuestra valiosa colaboración. Si se pudiera cobrar un euro por cada visita a este blog, ya tendríamos casi 15.000€. Un euro al cambio en córdobas, son algo más de 30 monedas, curiosa coincidencia, ¿no? ¡Ánimo! Aquí dejo la invitación y el siguiente enlace, lo demás es vuestro… quizá compartido.

https://fundly.com/giving-hope-to-a-project-supporting-women-and-children?ft_pid=zezc5maq

domingo, 10 de agosto de 2014

Olla Común

Hace algunas entradas compartía mi reflexión acerca del hambre. Hambre es lo que está provocando la sequía por el fenómeno meteorológico del “Niño” que está retrasando el invierno caracterizado siempre por las intensas y frecuentes lluvias. Por lo que ha alterado el precio de muchos alimentos básicos como los lácteos, el tomate y el tan cotidiano frijol, entre otros. Sobre todo las consecuencias donde más se están notando es en los departamentos, donde la economía como sus gentes, en su mayoría campesina.  


Desde la CNP (Cristianos Nicaragüenses por los Pobres) la articulación nacional de las Comunidades Eclesiales de Base en Nicaragua, ya se ha puesto con las manos en la masa para tratar de apaliar esta crítica situación. Realizando una estimación por las zonas en las que estamos organizados, la suma de familias afectadas sería de unas 350. Para cubrir está necesidad apremiante haría falta de conseguir la estimación de casi 10.000€. Desde las Comunidades urbanas en la medida de nuestras posibilidades, estamos ya ahorrando o privándonos de algo, para tratar de apoyar en la medida de nuestras posibilidades a nuestros hermanos y hermanas que peor lo están pasando en el campo. Mucha es la necesidad puesto la primera cosecha ya se perdió en casi todos los lugares.



En relación a esta cuestión de vital importancia, desde hace tiempo quería presentaros el proyecto Olla Común de las CEB de Managua. Una pequeña respuesta, quizá insignificante en relación a todo el mundo, pero no por ello importante.


Este proyecto surge en 1990 y va dirigido a niños y niñas entre las edades de 6 meses a 6 años, que estén en estado de desnutrición o en riesgo. También se atiende a madres lactantes y embarazadas para ayudarle desde antes al niño o a la niña desarrollarse desde el vientre de la madre. Queriendo responder al crecimiento integral de salud, nutrición y educación en los grupos de población de alto riesgos, como la niñez, madres lactantes y embarazadas.


Las Ollas, como popularmente lo conocemos en las Comunidades, apuesta así a la recuperación nutricional por medio de una merienda balanceada enriquecida a base de soya (soja), aportando el 50% de nutrientes que el niño/a necesita.


Se cuenta en los comedores un espacio para realizar un proceso de Educación integral de la niñez con problemas de desnutrición. Este proceso va especialmente en la línea de su desarrollo físico y mental, en particular la estimulación temprana y de su capacidad psicomotora; y de relación positiva entre los mismos niños y niñas con los jóvenes y adultos, promoviendo su desarrollo por medio de un preescolar. Desarrollando talleres y actividades que ayudan a las mamás y a las personas del equipo a mejorar el nivel de vida de su familia y al mismo tiempo fortalecer el Programa Nutricional. Actualmente existen 6 comedores en barrios muy pobres, con una población de 340 niños y niñas, y una organización de 60 madres voluntarias, siendo estas un motor importante para el desarrollo del Proyecto y al mismo tiempo de la comunidad.


Finalmente, para cerrar esta entrada os dejo con este poema de Gabriela Mistral que se llama “Mi nombre es “Ahora”. Que el Dios de la Vida, que tiene especial debilidad por lo pequeño, por las y los más pequeños, dé pan a quienes no tienen y hambre de Él a quienes afortunadamente tenemos pan.

Estamos enfermos de muchos errores
y de otras tantas culpas,
pero nuestro peor delito se llama
abandono de la infancia,
descuido de la fuente de vida.
Muchas de las cosas que necesitamos
pueden esperar. El niño no.
El está haciendo ahora mismo sus huesos,
creando su sangre y ensayando sus sentidos.
A él no se le puede responder “mañana”

El se llama “ahora”.

domingo, 27 de julio de 2014

Granada


En estos dos meses de Julio y Agosto recibimos la visita de voluntarios que vienen de diferentes lugares, sobre todo de España. Quienes colaboran en los diferentes proyectos de las CEB en Managua, pudiendo compartir su tiempo también con diferentes familias de Valle Dulce que los han acogido principalmente. Así es el caso de Gertru y Andrés de “Experiencia Sur” de Entreculturas. Además de otras voluntarias que vienen de otras organizaciones como Setem o el Comité Monseñor Romero de Tarragona.


Hace un par de semanas parte de esta pequeña colonia española durante este corto tiempo, nos animamos a visitar la ciudad de Granada, también llamada la “Gran Sultana”. Bien antes pasamos por el volcán Masaya y ciudad. Allí nos asomamos a su cráter, que nos impresionó no por ver su profundidad sino por no poder vislumbrar nada a causa de los gases que emanaba. ¡Una gigante chimenea!


Ya en Granada, no la de Andalucía sino la de Nicaragua, pudimos disfrutar de la belleza de sus calles. Esta ciudad de origen colonial fue fundada en 1554 por Francisco Hernández de Córdoba a orillas del lago Cocibolca (también llamado Nicaragua) y del volcán Mombacho. Representa uno de los referentes monumentales y es una las ciudades más coloniales de Latinoamérica. La ciudad fue levantada junto al antiguo poblado indígena Xalteva, siendo una de las ciudades más antigua que se conserva en el mismo lugar de su fundación.




Durante la época colonial Granada se va consolidando como un puerto principal de Centroamérica, debido a la ruta trazada a través del lago y comunicando con el Atlántico por medio del río San Juan. Sobre todo es en el siglo XVII cuando se desarrollan los actuales parámetros urbanísticos y arquitectónicos españoles. Granada se constituyó en ese entonces como un importante centro comercial en Centroamerica. Por ello se sitúa en centro de interés de piratas y corsarios, llegando a ser saqueada por estos hasta en tres ocasiones. Uno de los más fuertes fue el incendio y saqueo en 1856 por William Walker, mercenario estadunidense que trató además de instaurar un sistema esclavista en Centroamérica.


Esta ciudad ha sido muy importante en la economía y cultura de Nicaragua. Fue la primera ciudad en tener tendido eléctrico, buenas condiciones de higiene, ferrocarril, teatro, el primer periódico del país, una educación para las mujeres… Pero también se caracteriza por ser una de las ciudades más conservadoras del país.


También pudimos visitar cerca de Granada las denominadas Isletas, un conjunto de 365 pequeñas islas muy próximas unas de otras, formadas en gran parte por la erupción del volcán Mombacho. En algunas de las islas hay casas de las familias más adineradas del país.



Qué bueno estuvo no solo conocer nuevos lugares, sino compartir con otros paisanos y paisanas todo un fin de semana intenso lleno de comentarios y de paseos. Algo que me llamó la atención fue ir por La Calzada, una de las calles principales de Granada, que me hizo sentir por unos instantes como si me encontrara en España, en cualquier paseo peatonal, con sus terrazas y la gente paseando tranquilamente…